Otros tantos, sabiendo que
Muscari es un personaje que tiñe con su estilo caprichosamente propio el teatro
porteño desde hace tantos años, esos que conocen a este egresado de la Escuela
Municipal de Arte Dramático que no sigue las reglas, que inventa, crea, prueba
constantemente y al que es imposible encasillar en un estilo convencional ,
saltando del teatro comercial al off constantemente e incluso habiendo
incursionado en el teatro oficial… quizá piensen que se trata de otra locura de
teatro alternativo incoherente pero repleta de coherencia con artistas
disimiles y propuestas novedosas mezcladas con clichés…
Debo decir acerca de BollyWood, que con cualquiera de las dos
conclusiones prejuiciosas estarán en lo cierto.
Es una obra de teatro imposible
de encasillar y repleta de mensajes relacionados con lo relativo de la fama, la
subjetividad del éxito, la competencia, lo profundo, lo superfluo... la India y
Buenos Aires.
BollyWood es una obra de
teatro de las más Muscari que vi en los últimos tiempos. Una mezcla de sus
viejas propuestas, donde el director “jugaba” con ctores que desbordaban
talento pero cuyos nombres desconocíamos, y sus últimas propuestas, donde se
entre mezclan la información mediática con el arte más puro y artistas de vasta
trayectoria con alguna cara de la tele de hoy o de antaño.
Los artistas de BollyWood
son muchísimos, (sólo en escena son treinta) y al comenzar parece que fueran
miles y que nunca podríamos individualizarlos, sin embargo, con el transcurso
de la obra logramos conocerlos, escucharlos y comprender las realidades, aún de
quienes no tienen un texto para expresarse oralmente.
Podemos disfrutar de una
brillante conducción de la obra por parte de Emiliano Figueredo y Mariela
Asensio, pero a pesar de eso, la puesta no presenta necesariamente
protagonistas, sino más bien una suerte de personajes conductores, conectores,
lo que representa una difícil tarea, muy hermosamente desempeñada por ellos
dos, con sutilezas que nos llevaban como espectadores de la risa a la
reflexión.
La tele se mezcla con la
vida. Los famosos son parte de nuestra cotidianidad, almorzando o desayunando
con nosotros a través de la pantalla o contándonos sus secretos a través de las
redes sociales, y Muscari lo sabe. Lo sabe y lo desnaturaliza en escena con
algún tipo de morbo teatrista, a través de artistas talentosísimos del off, que
se desloman actuando en una obra de la que saben que nunca serán protagonistas,
por la que nunca se harán ricos, por la que tuvieron que dar una agotadora
audición para ser parte, y que claramente requirió de mucho ensayo para ser lo
que presentan hoy en el teatro IFT los viernes y sábados a la gorra.
El humor prevalece sobre
todas las cosas. Es una obra cruel y desgarrada que tiene tantas capas como uno
pueda o quiera ver. Pero el humor es el idioma que más se habla a lo largo de
toda la obra formando un todo dinámico y atractivo con un timing de comedia
cercano a la perfección. Premisa + pie = Remate.
Luz, habla uno, luz, habla
otro, remate, música, otro acota, remate. Uno tiene micrófono, otro habla a
viva voce, otro pasa bailando y luego algún desnudo,otro toca un instrumento,
una chica con un sable, remate. Impecable. De pronto aparece una actriz
morocha, bajita, con tono parco y pisada firme, que se come a la platea con
cada gesto y nos obliga a reírnos a punta de látigo. Todos son muy buenos,
todos están muy bien, pero no puedo dejar de mencionar la participación de Bianca Vilouta Rando.
La crudeza de lo que sucede
en India podría ser una analogía de lo que sucede en nuestro país, aunque no
necesariamente se trata de una crítica social o política sino de una exposición
del estado del mundo artístico actual, tomando por artístico a la subjetividad
de lo que el arte en realidad es , y su relación con la fama, lo mediático, lo
comercial…
Puedo ponerme a hilar fino
sin temor a que me tomen por pacata y decir que hubo algún momento que hubiera
preferido no ver, pero también puedo poner ojo de espectador generoso y pensar
que lo que el director intentó, fue realmente o deprimirme con ciertas imágenes
o ponerme incomoda con cierta escena, y si así no hubiera sido, tampoco se
opacó por eso el mensaje transmitido o el talento de quienes lo interpretaron.
Y puedo agregar que hasta quizá, se vio beneficiado por el contraste.
Es una obra honesta, cruda,
que si bien no presenta una historia lineal o una trama específica, llega a
capturar la atención del espectador esperando “¿y ahora qué va a pasar?”
BollyWood se presenta como
una obra con un elenco sin estrellas. Yo disiento. Creo que es una obra repleta
de estrellas que iluminan el viejo teatro del barrio del Once, con talento y
laburo enmarcado en una puesta caprichosamente Muscari, que se presta para
lucirlos y nos entretiene entre palo y palo a la realidad del teatro porteño y
todas las disciplinas que con él se relacionan.
Belén Caccia para Teatristas
Todos los jueves a las 18 h
por Radio Sentidos
El talentosísimo elenco
está conformado por:
Nacho Mena, Nicolas Figueroa, César Riveros, Walter Fabian Collia, @Ronad Aizpurua Jenki, Gisela Retti, Esteban Lamarque, Ignacio Lopez Diez, Constanza Raffaeta, Benjamín Morelli, Agustina Alessandrelli, Aldana Pascual, Amarú Patrono, Andre Lecca Verastegui, Andrés Reyes, Bianca Vilouta Rando, Andy Rinaldi, Angy Jaume, Ayelen Ford, Bianca Loponte , Cami Berman, Desireé Du Val, Daina Bellendier, Evelyn Gonzalez, Facundo Lopez Tobas, Fernando Liao, Flor Antonucci, Ignacio Purcell, Iñaki Iparraguirre, Jesi Videla, Joel Castañeda, Johan Alvarado, Jonatan Jairo Nugnes, Josefina Pitelli, Julián Siliberto, Manuel Etchebarne, María Belén Spenser, María Cecilia De
Paoli, María Lara Gonzalez , Mariana Szuchmacher, Mateo Misael, Pili Rubí Bollywood Dance, Mauro Martinak, Moreno Esperon , Narda Velandria, Nico Illbele, Romina Casanova, Santiago Paciullo y Sasha Lis Cerrini
Todas estrellas.
Pueden ver la obra A LA
GORRA:
Los viernes y sábados a las
22 h. Domingos a las 20h. Espacio IFT, Boulogne Sur Mer 549. (Barrio del Once)


