Canciones en tranvía
Se acercan as vacaciones de invierno y con ellas, aparecen nuevas propuestas teatrales
diurnas durante quince días, tanto en salas comerciales como en las que
componen el circuito off.
Actores, cantantes, mediáticos y hasta ex vedetes se suman a elencos que proponen
divertir a los chicos y en algunos casos, también a los adultos, agotados de
absorber la sorprendente energía infantil por tiempo competo.
En este marco se presenta en el teatro La Comedia
(Rodríguez Peña 1062) "Canciones en tranvía",
con dirección de Anita Martinez.
Una mixtura colorida y dinámica de música, danza, pequeños números de circo,
animación y hasta patinaje y títeres. Un vestuario y una escenografía bellos y
funcionales, de buen gusto y expresivos. El tiempo justo de duración y las
luces muy bien utilizadas (tengo mis reservas acerca del apagón total en un
infantil pero nadie salió llorando, así que sólo son mis reservas al respecto)
Podría describirla como una combinación armoniosa del típico infantil de
"¡hoooooola chicos!" (Que los padres detestamos pero los chicos
suelen aceptar a gusto si está bien hecho) y el, lamentablemente no tan visto,
espectáculo artístico completo que contiene incluso, cierta exhibición de virtuosismo.
Con esto digo que "Canciones en tranvía" es una verdadera propuesta de
entretenimiento que logra agradar a grandes y chicos porque está hecha con
verdadero criterio teatral, ritmo, calidad y buen gusto.
La inteligencia de incorporar canciones de María
Elena Walsh, excede la calidad de sus composiciones. Es un astuto
modo de incluir a espectadores de todas las edades ya que se trata de esa
música que los argentinos pasamos de una generación a otra. Unos mas, unos
menos, pero están incorporadas en nuestro folclore. Su inclusión es además,
orgánica y con una razón de ser en la historia.
No se trata de un mero recital ni pretenden tampoco que los más chiquitos sigan el
hilo de una historia intrincada. Vi durante la función a chicos de unos siete
años respondiendo exaltados y absortos en la fantasía propuesta, las preguntas
de los personajes que rompían magníficamente la cuarta pared, y a mi hijo de
casi dos años manteniendo su vista en el escenario y su sonrisa constante,
absorto en ese espectáculo tan completo.
El elenco:
Nicolas Armengol, me recordó por momentos al gato de Alicia en el País de
las Maravillas, con su mirada aguda, sus movimientos zigzagueantes y su humor
ácido. Conociendo sus dotes de bailarín, me asombró y hasta decepcionó verlo
aparecer en un principio con chalupas (esos zapatos enormes que usan los
payasos) pero resulta que este hombre es además un comediante excepcional, con
un gran manejo del público y una hermosa voz hablada y cantada. Y,
afortunadamente para todos nosotros, también bailó. Tuve que mirar con atención
si se había cambiado los zapatos porque por momentos parecía levitar, pero no.
El señor seguía con las chalupas y así y todo, bailaba desbordando de talento
el escenario de la calle Rodríguez Peña. Considero un lujo contar con un
artista así para brindarles entretenimiento a los chicos, siendo el género
infantil, tantas veces mal interpretado o descalificado, como si fuera un un
género menor. Y no. Un espectáculo pensado y dirigido a los espectadores
menores es un desafío inmenso. Ellos desconocerán la diplomacia a la hora de
levantarse de sus butacas por aburrimiento o expresar a los gritos que no le
gusta determinada canción. Armengol no solo maneja a placer su contacto directo
con estos difíciles espectadores, sino que se suma el desafío de interactuar en
más de una oportunidad a lo largo de la obra, colmando de risas la sala.
Sol Dip, que forma parte del trío protagónico, aporta unos dulces y
afinadísimos tonos aguditos. Esta nena de quince años (si, tiene quince años)
logra empatar muy bien en las coreografías grupales y sostener sus momentos
solistas con estilo propio.
Los artistas que hacen malabares, diávolo, títeres, aro… merecen ser nombrados y
son: Carlos Marin, Camila Mendez Riveiro (por momentos hipnótica ) y Jhonny
Circo. Se trata de artistas completos, con esa garra y magia que tienen algunas
personas y que no se compra ni se estudia en ningún lado. Se tiene o no se
tiene. Y se nota potenciado, por supuesto, con experiencia, formación y
esfuerzo. ¡Bien por quien haya hecho la elección del elenco!
Antes de ver "Canciones en tranvía", yo no sabía que Silvina Escudero, disculpen mi ignorancia, tenia tanto talento. Es una comediante genial, divertida, que conoce sus fortalezas y debilidades y lo
maneja muy inteligentemente (sobre todo porque en el escenario, parecen ser
muchas más sus fortalezas).
Responde además, a las vicisitudes que se presentan en un espectáculo infantil con una
improvisación veloz y acertada, canta correctamente y baila…wow.
El momento donde Silvina Escudero y Nicolás Armengol presentan su número de Tap, resultó
la frutillita de la torta.
Esta torta
que recomiendo comer en las vacaciones de invierno, porque va a convertir el
"llevar a los chicos al teatro" en "ir con los chicos al
teatro", y pensando en dos semanas sin escuela…es una gran diferencia.
Belén
Caccia para Teatristas
VEMOS
TEATRO, HACEMOS TEATRO, SOMOS TEATRO
Y antes de
ver la obra, habíamos entrevistado a Sol Dip. Podés ver el video en este link: https://www.youtube.com/watch?v=nS5...
Y estamos todos los jueves EN VIVO a las 18 h por Radio
Sentidos
Pueden comprar entradas y/o ver horarios de función de esta obra en: https://www.plateanet.com/Obras/canciones-en-tranvia

